Inválidos

Mientras figuro como inválido a casi cualquier nivel sobre el papel, me arrastro sonriendo como un gilipollas oficial, lo hago bajo mil veinteañeras de gran ciudad con cientos de poemarios publicados; más guapas, más válidas, muy salpicables y a menudo inalcanzables. Me arrastro sin poesía hacia vete a saber qué dirección que me ha parecido albergaba una buena idea, la idea diferente que, eso sí, aleja a Julieta por incierta, todo mientras ella se hace presente en el mundo a la misma velocidad que yo me hago ausente. Se balanceaba siempre en el columpio digital, y cuando alzaba las piernas nunca podía evitar intentar verle las bragas. Ya casi siempre está el columpio vacío, me ronda la idea de escribir poesía actual y así quizá desprender un olor más a medios y tecnología, urbano y con un filtro moderno y chabacano. Estanco en el suelo, raramente consigo oler a tierra mojada, a veces me parece notar alguna hormiga en el escroto, entonces me arrastro hasta la ducha y me acurruco bajo el chorro; imagino una poco probable lluvia dorada de la chica indicada, imagino que me ofrece hacer cosas aberrantes a las que accedo por ser Ella. Pienso en volver al pueblo, yo sí tuve pueblo; pasa treinta años en ciudad y vuelve al pueblo -me digo-, para saber lo que es bueno. Allí había algún ligue adolescente que ya vivirá en la ciudad, la que sea, las chicas que casi tenían que tirarme del pelo para desengancharme del balón de fútbol, la infancia muerta como base de la dura tierra actual, la felicidad adulta interpretada como un Nunca Llegar. El futuro es el mito que no me sé fabricar, y mil rimas más de rap barato. Ya no recuerdo cómo se sentía en los dedos el tacto de la cola cortada de una lagartija, ya no trago polvo, no fabrico cabañas de cartón con amigos en colinas urbanas apestadas de porno de páginas pegadas y restos de jeringuillas; ya paso casi siempre de cortar por lo sano si alguien intenta decir que esto solo es nostalgia: coño, yo soy inválido, pero tú a lo mejor eres imbécil. Tu poesía hace que el sol parezca estúpido y pegajoso, por muy buena que estés; tu café de starbucks dice muchas más cosas que tú, pero sobre todo larga por los codos sobre ti. Seguramente mucho más que mi única raya de coca a los 19 años, cuando opositaba para ser mi propio villano; ese sabor a aspirina que me quemó bajando, poco después de haber follado por primera vez días atrás. No cuentes jamás a cualquiera cualquier cosa; no hables jamás a todo el mundo de tus visitas al paraíso; encríptalo; no conviertas en anécdotas de mierda esos momentos en los que tocaste el cielo; no conviertas a las mujeres en aquello que hiciste una vez en un lavabo o en un hotel; no seas tan previsible, valora tu vida con una dignidad que opere más allá de tus medallas. Follador o chica romántica, si supieras lo poco que le importa a todo el mundo todo aquello que haces rodar por tu lengua, te lo guardarías, y quizá un día con eso escribirías una buena poesía, aunque entonces, eso sí, quizá nadie te la publicaría… La periferia de la conducta reconocible… me recuerda a ese viejo del pueblo que un poco antes de salir a beber cerveza, chupaba un caramelo bien dulce, para potenciar el amargor de lo que venía. Todo como quien quiere un cachete de dedos marcados justo antes de correrse. Me han dado por culo siempre los 140 caracteres de moda, es un anal sangriento sin espacio para la textura del pensamiento. Pero sigo llorando si es necesario cuando puedo atisbar de verdad el parpadeo de las mariposas; al principio hago un esfuerzo terrible que no sirve para casi nada, y es justo cuando he tirado la toalla (cuando el tren del que hablan sin parar se me ha escapado), es justo entonces cuando la Belleza aparece, cuando la pureza se hace patente, cuando la vida coge sentido. Es entonces cuando se elevan las notas musicales sin pentagramas, cuando el orgasmo que casi desconoces llega. Algo mágico se pone en pie y te pregunta sobre la terrible sofisticación de tus miedos, unos miedos que nada tienen que ver con los más populares. Ese ente arruga el ceño con la forma del amor de tu vida, y se fascina aterrado ante tu falta de habilidad para soltarte. No soy yo -le dices-, o sí, soy yo, pero quiero decir que no soy representativo… Oh -te contesta esa luz-, creo que me voy a largar de aquí con las mariposas… Nunca dura mucho lo bueno. La última vez que tuve un sueño agradable tiene una fecha aún más lejana que la última vez que follé con alguien que me importara. Obvia los detalles, se trata de mí, pero esto te afecta más de lo que crees, esto es onmibiográfico de la misma forma que todo muere, o, como decía Wallace, todo es agua.

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11 comentarios en “Inválidos

  1. Malos tiempos para la lírica!!!! La poesía no encaja en este mundo tan poco poético… incluso la narrativa se está volviendo minoritaria. Quizá un libro corto o algo así… Yo me niego en cualquier caso a la dictadura de los 140 caracteres.

    Un abrazo.

  2. No importa ser un moderno 140, o el rimador chabacano de turno, las antiguas páginas pegadas o las palabras vendibles despegadas… parece un almacén sin etiquetas de orden que apila ideas cosidas con doble costura para que se note, pero me gusta el propósito y pensar que lo tiene ; )

  3. Me gusta tu forma directa y descarnada, abierta y nada hipócrita, precisa para los tiempos que corren, pero a pesar de todo, florece la primavera y vuelan las mariposas, solamente es importante verlas dentro de tanto asfalto y hormigón.

    Saludos muchos, Jordim

  4. Una entrada muy clara e impecable, de nuestros días, hablas de poesía y de textos, de orgasmos, de mujeres y de ti, espero que pronto tengas otro sueño agradable y estés con una mujer para que goces con ella.
    Gracías por tu visita y tu comentario, tienes claro lo que es la felicidad, igual que has tenido claro lo que has escrito en tu entrada, es verdad que es no tener que pensar en ella, sino sentiirla.
    Un abrazo, te deseo lo mejor.

  5. Me ha gustado leerte, escribes lindo y bien, se te siente mucho- transmites emociones, sentimientos- eso es lo lindo !
    Gracias por tu visita, espero volver a verte-
    Un beso
    Aurora

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