Diez semillas (9 de 10) – El pequeño Slasher

S. se despertó maniatado y solo dentro de una casa vieja que parecía a punto de derrumbarse. Estaba boca arriba, de espaldas sobre el suelo, con la cabeza sujeta a una estructura de madera y metal. Tardó poco en darse cuenta de que era una suerte de guillotina. No supo cómo había llegado hasta allí.
Una voz metálica que debía salir de algún altavoz comenzó a poner en contexto a S. Cosa que él sólo podía, como mucho, intuir, ya que sufría de sordera aguda debido a un defecto del nervio acústico, el cual envía la información del sonido del oído al cerebro.
De modo que S. no sabía a qué juego macabro estaba sometido, y por más que gritaba, quien fuera que había preparado aquel escenario y o prueba, no podía oírle. Al cabo de quince minutos, la guillotina cayó y la cabeza de S. –que ya no conocería a su primera novia ni a sus amigos para veranear en cabaña alguna jamás– rodó un metro hasta quedar inerte.
Fue enterrado al cabo de dos días.

slash

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s