50 relatos de Grey (17 de 50) – Colisión

–Estábamos en esa hamburguesería imitación años sesenta americanos. El ambiente estaba crispado. Yo no estaba involucrado, pero dos chicos de mi mesa comenzaron a discutir por una muchacha. O eso creo. Mis recuerdos no son lo que eran. Y eso que se supone que eran amigos míos. Pero si a usted nunca le han tenido que sacar trocitos de vidrio incrustados en la cabeza, no tiene derecho a opinar.
»Se comenzaron a gritar, se empujaban y lanzaban improperios… (¿yo antes usaba palabras como «improperios»?).
»Tengo que serle sincero, no sé si me da mucha seguridad hablar con usted… El caso es que la cosa se puso violenta, de cuando la violencia mancha. Todos los batidos comenzaron a salir volando, las hamburguesas, las salsas… Seguro que ha ido a ese local alguna vez. Es como cenar dentro de una tarta; está diseñado para que creas que tu futura mujer se llamará Kimberly. Y todo allí son condimentos o batidos o nata o… pringue en general. Todo allí es carne de lavadora. Cuando acabas de cenar, estás tan empachado de grasa y lácteos y helado, que necesitas un trago de almax y una ducha. No sé por qué recuerdo más cosas de ese sitio que de casi todo lo demás.
»Yo no tenía nada que ver, de verdad. No saldré al final de la historia dejando de cojear como el tío de Sospechosos habituales. De hecho para cuando el chico murió del golpe yo debía estar literalmente volando. Me había largado antes. Supongo que era una cuestión práctica, no creo que yo fuese la clásica persona que media en una pelea. Ni siquiera creo que sea de los que se “pelea” por recoger la mesa al final de una cena con amigos.
»No me considero alguien visceral, ni siquiera participativo.
»No sé por qué puedo recordar unas cosas y otras no, pero sí recuerdo la secuencia de los hechos. Lo que he perdido, más bien, es el contexto, el contexto vital. Fue un milagro que no se me partiera el cuello, así que creo que estoy haciendo todo lo que puedo.
»¿Desde el principio?
»No sé qué están investigando, pero no creo que sea tan complicado creer que si dos se pelean, uno se puede ir contra una esquina y dejar de cotizar.
»Recuerdo haber hecho el ritual de juventud del viernes. Lo de ducharse y ocupar el baño durante más tiempo de lo que mis padres soportan. Todo eso. Cuando no tienes pareja ni estás embarcado en una relación de larga duración más bien aburrida y por lo tanto adulta, los viernes tienes la esperanza de conocer a alguien a quien confundir con un ser extraterrenal. La idea del sexo te ronda por la cabeza, aunque no quieras tenerla demasiado presente; se supone que sales a divertirte y que eso no depende necesariamente de que mojes. Pero aun así, te acicalas y sacas las cosas un poco de quicio.
»Le cuento esto porque creo que esos dos chicos debían haberse hecho ilusiones este viernes; y ambos lo hicieron con esa muchacha. No quiero sonar superficial, pero ¿la ha visto? Es como si dos aviones comerciales colisionaran en pleno vuelo, te quedas embobado.
»Recuerdo su aspecto pero no quién es ella. Quizá sea odiosa, ustedes sabrán, ya la habrán interrogado.
»Nada, sólo cogí mi coche barato de tercera mano (recuerdo las cosas relativas a mi coche si les interesan), y conduje hasta ese lugar, en el que supongo había quedado con esos individuos que he de suponer son mis amigos. Estaba sentado a la misma mesa que ellos, así que, o la situación era más extraña de lo habitual o eramos el típico grupo de colegas.
»Luego me vienen imágenes de lo que pedí para cenar, de la espera, de haber estado observando el aparcamiento por el ventanal, de haber observado a la demás gente. Cosas así. Te quedas mirando a las parejas en momentos así, cuando estás soltero con tu grupo de amigos o soltero y solo, que a veces viene a ser más o menos lo mismo. Ustedes sabrán que uno nunca podrá sentirse más solo cuando no hay gente que cuando está con determinado tipo de gente. Y créanme que la mayoría de gente, agrupada, tiene una habilidad asombrosa para hacerte sentir solo. Eso sí lo recuerdo.
»Bueno, ustedes me han dicho que no hace falta que dé datos concretos, que basta con que hable de lo que me sugiera ese día. Hago lo que puedo.
»Tengo la sensación gravada de un batido de fresa empapándome el pecho, filtrándose en mi camisa. Cada vez estoy más seguro de que a mí no me apetecía ir a ese sitio, aunque no tengo ni idea de los motivos. Pero me invita a pensarlo el que saliera tan escopeteado de allí, sin decir nada, sin pagar y sin avisar a nadie. Simplemente salí y me metí en mi coche “antiligue” y arranqué.
»Es el atardecer de este lugar, tiene algo; para mí, quiero decir. Supongo que por eso no fui en dirección a mi casa. Estoy bastante seguro de que era aficionado a deambular, ya fuese caminando o en coche. Ya sé que a la gente no le gusta eso, ni verlo en los demás; todos necesitan un motivo concreto por el que van de un sitio a otro, y cuando no tiene que ver con el dinero tiene que ver con gastarlo. Eso sí lo recuerdo. Pero creo que yo hacía esas cosas: me iba a algún lugar tranquilo, fumaba y simplemente me aislaba. Es probable que tras presenciar una pelea así, fuese eso lo que hiciese, aprovechando que aún no era noche cerrada.
»Ya les he dicho que seguramente no pasó nada fuera de lo normal. Sólo una pelea que acabó en tragedia. Nada más. Yo no sé cómo sentirme al respecto porque no recuerdo ningún vínculo con el chico muerto. Me siento mal igual que usted se sentirá mal cuando oye sobre una muerte en un informativo, pero no lo siento como algo personal.
»¿Cómo?
»No entiendo…
»Bueno, es verdad que yo era así en ese sentido, eso sí lo sé. Yo era buen estudiante. Pero no recuerdo cómo eran ellos en eso.
»Me cuesta creer que…
»El pedal del freno no iba, si es lo que quiere que le confirme. Si eso es lo que…
»El accidente… Estaba nevado, quizá la carretera no estaba en óptimas condiciones. Me salí en una curva, había acelerado más de la cuenta, aunque no creo que eso sea propio de mí. Tampoco sé por qué recuerdo con tanto detalle el accidente, a no ser porque algún mecanismo mental de compensación lo haya querido así, si es que yo podía sospechar de algo más que de la nieve y lo viejo que es mi coche y demás.
»Sí. Es verdad. Llegué el primero al local y estuve esperando unos veinte minutos.
»Había árboles y luego una pendiente. Choqué de frente con uno. Lo del cinturón de seguridad fue un descuido, puede que por lo acontecido antes olvidé esa rutina. Salí despedido; lo recuerdo ralentizado, cómo mi cabeza quebraba el cristal, recuerdo el crujido de mi cuello y cómo cedía mi cráneo; luego tracé un arco por el aire; recuerdo los fragmentos brillantes volando a mi alrededor, algunos manchados de sangre. Bracee y patalee de forma instintiva y caí planeando en una cama de nieve. Todo estaba iluminado por los faros aún funcionales del coche. Recuerdo haber tenido fuerzas para darme la vuelta, vi un avión a mucha altura proyectando luz de forma poco habitual contra el cielo neblinoso. Lo único que me dolía mucho era el cuello. Creo que el cristal de mi coche era menos sólido que el de los coches más actuales. No sé ser más preciso.
»¿Qué me acaba de decir?
»¿Qué les ha contado ella?
»¿Ellos? ¿Quitarme de…?
» … No… No recuerdo haber notado ningún interés por mí por parte de esa chica. La verdad es que ahora no sé si lo que me está contando me inquieta más de lo que me gusta. Veo luces, ¿es normal que vea luces? No sé si quiero recuperar del todo la memoria, si quiere que le sea sincero. Más allá de las heridas, no me siento especialmente mal. Lo cual, si es verdad lo que me han insinuado, no sé si seguirá siendo atractivo para esa chica. Pero algo me dice que antes de que todo sucediera, yo no debía ser lo que se dice alguien feliz o conforme. ¿No cree usted que la gente feliz o conforme tiene menos vocabulario? Fíjese en usted… No quiero ser como usted, pero creo que tampoco como era yo. Lo único que me fastidia en estos momentos es no recordar si he tenido sexo con esa chica, o si lo podré tener en adelante. ¿Cree que Freud tendría algo que decir? … ¿Ya se va?

kkka

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