50 relatos de Grey (47 de 50) – Gente cuerda

–Hoy les voy a demostrar, sin asomo de duda –dijo el provecto y millonario doctor–, las falacias sobre la ley de la gravedad.
El veterano expuso las teorías y fórmulas que había desarrollado durante más de cuarenta años. Toda una vida dedicada a su investigación más personal, recopilada en su trabajo: Fallos académico-perceptivos. Los presentes, científicos e inversores, estaban expectantes.
Al cabo de casi tres horas de preámbulo teórico (soporífero y disperso), el doctor pasó a intentar demostrar que, en resumidas cuentas, la gravedad tan sólo forma parte del “imaginario científico” humano, y que basta con ser de verdad consciente de ello para dejar de estar pegado al suelo.
–Ahora mismo –dijo– me dejaré caer hacía delante sobre la esquina de esta caja de madera fijada a la tarima. Si prestan atención, verán cómo mi cuerpo se detiene antes del impacto, y luego comienza a levitar.
El doctor, padre de dos hijos (no presentes) y casado con Lady Elizabeth –su tercera esposa y célebre entre la burguesía local–, se colocó muy recto, y se dejó caer.
Su frente se clavó brutalmente en la esquina de la caja, y la sangre, oscura y densa, comenzó a salir a borbotones. Se extendió un murmullo extrañamente apagado entre los presentes, unas doscientas personas entre compañeros de profesión, empresarios e invitados. Un personaje ataviado con un traje a la medida, salió con una bandeja llena de vasos, y procedió a recolocar la cabeza del finado hasta llenar cada recipiente con al menos un dedo de sangre. Lady Elizabeth y varios reputados científicos, se hicieron cada uno con una dosis, y procedieron a brindar. Le gente se iba, aunque no demasiado horrorizada en apariencia. Se bebió sangre de forma simbólica (no sin alguna mueca) y se encajaron varias manos (siempre la derecha). Saludos firmes y convencidos: saludos entre la llamada y reinante gente cuerda.

cordu

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5 comentarios en “50 relatos de Grey (47 de 50) – Gente cuerda

  1. Le encuentro similitudes con el Nuevo Testamento, el sacrificio y la última cena, pero aún estoy buscando al Judas científico y las monedas. No se trataba de ir contra la Torá y hacer zumo de presunciones sino de constatar el anclaje de la tarima.

  2. Aunque sepamos lo que va a pasar, algunos, sobre todo cuando son gente de bien, generan expectación cuando mantienen lo contrario. Y hasta les creemos.

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