25 proyecciones innecesarias (12 de 25) – Única salida

–Tengo algo para ti.
–Hum… Dispara.
–La hija.
–La hija…
–La hijísima.
–Ya.
–Un fulano le ha mirado por debajo de la falda o algo así.
–¿Por eso?
–Por eso, sí, tú no tienes que… ¿A ti qué te importa?
–Por supuesto.
–Aquí te traigo la ficha, las fotos y demás.
–…
–¿Te vas a quedar con su cara o no?
–Seh… Claro. Cómo no.
–¿Qué coño te pasa, tío?
–¿Tenemos que hacer esto siempre en algún restaurante? ¿En susurros?
–¿De qué coño hablas?
–Este chaval no tiene más de diecisiete años…
–¿Qué…?
–¿Tú te recuerdas con diecisiete años? La hubieses metido en una batidora. Y ella también los tiene. ¿Qué le ha hecho?
–¿Y yo qué coño sé? Es la hija de tu…
–Sí, sí sí, es la hija del patrón…
–Exacto, ese tío te tiene nadando en coca y putas, ¿qué…?
–Y qué se supone que va a hacer, ¿va a encadenar a la cría a la cama? ¿La va a meter en un monasterio?
–¿Pero de qué coño vas? Te has cargado a tantos tíos que es imposible que lleves la cuenta, ¿y ahora…?
–¡Es un crío, joder!
–No levantes la… puta voz
–¿Entonces no puedo saber qué ha hecho?
–¿Y yo qué mierda sé qué ha hecho? Les ha pillado liándose, punto y final.
–No. De modo que les ha pillado y él tiene que pagar. ¿Ella se resistía?
–Aunque estuviese empapada…
–¿Ella se resistía?
–Tío…
–¿No puedo saber qué coño ha pasado? ¿Siempre le dais mil vueltas a todo y esta vez no?
–Está bien… ¿Necesitas descansar? ¿Quieres irte un mes a las Islas Turismo Sexual? ¿Quieres que hable con el patrón?
No necesito descansar. Sólo te pido que hables conmigo, que me pongas en contexto y me digas por qué exactamente tengo que volarle la cabeza a un crío. ¿La ha violado? ¿Ha hecho algo que ella no quisiera? Si es así, voy ahora mismo y destripo a ese cabrón. ¿O en cambio sólo vamos a matar a un niñato porque el patrón les pilló enrollándose y él no quería ver a su hija enrollándose?
–…
–No sé si quiero seguir con esto.
–¿De verdad piensas…?
–Sí, es lo que acabo de decir.
–¿De verdad piensas que tienes algo así como… opciones?
–…
–Tú no tienes opciones, tío. Tienen opciones los capullos amargados que entran a currar a las siete y salen las siete. Y las únicas opciones que tienen sólo son distintas maneras de fingir que no están amargados.
–Haces que todo suene a cuadrícula.
–¿¿Y me vas a salir ahora con que tienes problemas de conciencia?? Te he visto morder a un tío. Morderlo hasta que se desangró, joder. ¿Me vas a decir que eso no es vocacional? Tienes más de cincuenta tacos, y si hubiera un nobel de lo que llaman maldad, te lo habrían dado hace diez, coño.
–…
–Tienes todo lo que quieres en un mundo que no puedes rebobinar. ¿Qué piensas hacer, currar en una fabrica hasta que te matemos o alguien te detenga o te pegue un tiro por cargarte a su padre, un tío, coño, que ni siquiera recordarás haberte cargado?
–Veo que tienes un montón de material, ¿le sueltas este rollo a todo el que al lo mejor decide no bailarte el agua?
–¿Es un problema de jerarquía? ¿Es eso? ¿Quieres un ascenso o algo así? ¿Quieres ser el tío que da las órdenes en lugar de ejecutarlas?
–…
–¿Quieres que te vuelva a hablar de opciones? Si decides dejarlo, te intentarán matar; si no lo dejas también te intentarán matar. Pero sólo una de esas vidas te da acceso ilimitado a esnifar coca del culo de una asiática a la que prefieres no preguntarle la edad. ¿Y ahora te vuelves maniático con las edades o las justificaciones? Perdona si no me parto el culo de risa hasta sacar el hígado
–¿Ya has acabado?
–Si lo que pretendes es montar tu propio negocio, unirte a la competencia (que no existe en la ciudad, por cierto) no te extrañe que un día sea yo mismo el que te dé matarile. Y me jodería ¿sabes? Pero yo tengo muy claro qué clase de vida he elegido, y no voy negarme de repente el bañarme en champán o acostarme con cinco tías que no se saben el abecedario. Ni de coña. Voy a seguir enterrado en tetas y comilonas, en viajes y levantarme a mediodía todos los putos días. No quiero que lo dudes ni un momento. No voy a montar una puñetera pyme de los matones contigo. Joder.
–¿Has acabado?
–No, esa niña es la hija del tío que te da acceso a negar la realidad que cuatro cabrones han inventado. Te ahorra el tener que vivir una vida estúpida con escasos momentos de ocio para justificar ese puñetero océano de jodienda y poner el culo. ¿Que haces daño a los demás? No me jodas. Todo el mundo está a una sola rabieta de cruzar esa línea. No son buenos, sólo se convencen de que lo son, son un puñetero hatajo de hipócritas que creen que su conciencia les convierte en el puto centro del Universo. Y no le importa a nadie, son minúsculos, han inventado una moral, han inventado el bien, han inventado la bondad. Lo que no saben no es que tú y yo seamos mejores, sino que somos iguales, pero mucho menos hipócritas. ¿Es que no lo ves, tío?
–Veo que te has montado todo un discurso para racionalizar lo que…
–Por supuesto, joder, claro que me lo he montado, claro, coño, claro… ¿Qué te crees que hacen ellos? Les puede estar violando un caballo mientras comen mierda del mismo caballo para no morirse de hambre, y te van a decir por qué eso es digno. Te van a meter un rollo igual que te lo estoy metiendo yo. La diferencia es que yo he estado en todas partes, joder, he tenido acceso a todo lo me ha dado la gana. Y lo quiero seguir teniendo. Una vez me cambié la cama sólo porque una guarra decidió mearse encima de mí. ¿Y sabes qué? Me encantó. Puedo hacer lo que quiera. Y me voy a morir igual que ellos. Y es mentira que todos paguen. Es mentira, ¿no lo entiendes?
–La verdad es que me dejas de piedra. Alguien que ha pensado tanto en lo que hace, no puede estar muy convencido de…
–Claaaaaro. ¿Quieres que compitamos a eso? ¿Crees que alguien que se pega la vida padre no puede abrir un libro? ¿Creías que eras tú el único que tenía un vocabulario de más de cien palabras aquí?
–…
–¿Y bien?
–No sé qué quieres que te diga.
–Oh dios mío…
–…
–Oh Dios Mío…
–Qué… no sé qué…
–¿Es por una tía?
–Hostia santa…
–¿Por un tío?
–…
–¿Es por una chica bien? ¿Está estudiando? ¿Chateáis? ¿Cree que eres sensible, pico de oro?
–…
–¿Cree que eres original?
–…
–…
–En realidad cree que soy profesor.
–Jajajaja… Uh… Uh… ¡Jajajajajajajaja, JAJAJAJAJ!
–…
–Uh… uf… Por Dios, colega… Uh… Me duele estómago, te lo juro…
–…
–Uf…
–…
–Qué cagada… Qué cagada… Llevo cuarenta años en esto y jamás…
–…
–Jamás me he encontrado con…
–No me jodas…
–No. Oye. Escúchame. Sé que eso pasa. ¿Te crees que a mí no me ha pasado? ¿Pero sabes lo que hace la gente como nosotros? Se Lo Come.
–…
–Fóllatela. Fantaséa durante un tiempo. Entiérrala en mentiras… Y cuando se te pase la tontería, terminas con ello. Puede que hasta te deje ella. No creo que nadie te aguante durante mucho tiempo. La mafia sí, claro, pero la mafia tiene MUCHO aguante si eres currante.
–Vale, te burlas de mí.
–NO, cojones. No me burlo. Nadie te impide seguir adelante con ese rollo. ¿Quieres que te vuelva a decir que ellos son iguales en el fondo que nosotros? ¿Te crees que ellos no se escupen las mentiras a la cara? ¿O que no se hartan con el tiempo unos de otros?
–…
–¿Sabes cuál es tu problema? Creciste siendo un matarife. Prácticamente te dejaron en una cesta en la puerta del patrón. Chupabas casquillos en lugar de chupetes o el dedo. Y ahora te crees que la vida que llaman honesta existe, y que está ahí fuera esperándote, y que huele a las bragas de una fulana en concreto.
–Estaría bien que no la llamaras así.
Joder, tío, eres un cliché con tripas por dentro.
–Ajá.
–Y qué, ¿está buena al menos? ¿Qué coño quieres hacer? Dime qué quieres hacer, porque a mí ya no se me ocurre qué más decirte. Has vivido lo suficiente ya para saber que la mayoría de las cosas que se dicen de la mafia son mentira. ¿Todos acaban pagando? MENTIRA. ¿Todos mueren jóvenes? MENTIRA. ¿Todos viven en la clandestinidad y huyendo? MENTIRA. ¿Todos viven en la ilegalidad? MENTIRA. ¿Sabes lo que hace la gente que ahora tú llamas honesta con los mafiosos? LES VOTAN. Llega el día de las elecciones y hasta se hacen selfies metiendo el puñetero sobre en la hurna. No tienen NI PUTA IDEA. Es más, incluso cuando saben lo que pasa, siguen actuando igual, van colocados como un puñetero ciclista de pura autocomplacencia sin cortar, van tan cegados que no me extraña que se maten a cientos conduciendo por la autopista. Con sus putos coches baratos. Y eso incluye a tu amiguita. ¿Tiene edad ya para votar? ¿Sabes qué son la mayoría de amigos íntimos del patrón? Políticos. Empresarios. Banqueros. Comen todos cada dos semanas en reservados de a mil euros la puta. Se parten el culo tragando marisco mientras niñas como tu amiguita hacen la aspiradora bajo la mesa.
–Ya…
–¿Ya…?
–Y qué se supone que tiene que ver todo eso que dices con lo que a mí me pasa.
–Lo que sientes, compañero, veterano asesino, y casi diría hasta amigo, es pasajero. Es pasajero, es como lo que tienes dentro de esa nevera tuya de lujo, esa con la que casi puedes ver Netflix. Caduca. Quieres sentenciarte a muerte por una Rory Gilmore que te va a durar menos de lo que tarda un yogur natural en dejar de ser comestible.
–Sigues sin convencerme.
–Joder… Desde luego eres un hijo de puta duro de roer.
–Lo que quieras, pero por el momento yo no me voy a cargar a ningún niñato. Y menos a este niñato en concreto.
–Muy bien, habla…
–Es el hermano.
–…
–…
–Vale… Vale. O sea que estás muerto.
–Sí.
–Y no hay modo de que yo te convenza de que…
–No.
–Vale. Vale.
–De hecho esta reunión, en lo que a mí respecta, no era para aceptar ningún encargo. Ya sabía que era este encargo en concreto. Cerráis las puertas pero siempre habláis a voces.
–Ya…
–Esta reunión, ahora lo sé, era para decirte…
–¿Ahora lo sabes? No me jodas.
–Esta reunión era para decirte que lo dejo. No porque crea que hay una vida mejor, o porque piense que puedo rebobinar mi vida, ni porque crea que los demás son buenos o que se puede ser objetivamente bueno. Lo voy a dejar por ella. Por estúpido que suene.
–Sabes que me van a encargar darte un tiro, ¿verdad?
–Lo sé.
–Porque saben que yo conozco tus tránsitos, tu forma de pensar…
–Lo sé.
–Muy bien.
–Lo siento, pero así están las cosas.
–En fin, supongo que desde tu punto de vista morir joven debe ser bonito.
–No tengo intenciones de morir, pero si lo hago prefiero hacerlo por este motivo que por un encargo con el que acabe a tiros con algún idiota.
–…
–Prefiero que me mates tú por ella a que lo haga un extraño por un alijo de coca…
–Eres… un cabrón retorcido.
–No. Era la única salida de entre todas que no me asqueaba.

reservado

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