Treinta formas de esconder los objetos cortantes (6 de 30) – Un resumen

No es tan difícil si lo pienso. Se trata de una sencilla elección entre dar rodeos o no darlos. A veces es bueno enrollarse, detallar, opinar, incluso liarse o pretender filosofar. Y otras es más efectivo un resumen.
De muy pequeño, antes de aprender a leer, estaba un día sentado con mi padre en un banco. Le dije que cuando aprendiera a leer lo leería todo. Y lo decía de verdad. No era una promesa sobre el esfuerzo, sino sobre la diversión. ¿Qué podía haber más divertido e interesante que poder descifrar todo el tiempo esos símbolos que entonces me eran extraños?
Poco después de eso, en el colegio, el mundo adulto –con la bendición de nuestro intocable sistema educativo– mutó en algo muy distinto a la sonrisa de mi padre, y me fueron quitando la mía. No les llevó mucho, para tercero de primaria leer ya era algo que no tenía nada que ver conmigo, algo que me habían robado. Ahora Leer era propiedad del estado, de las instituciones, junto a la curiosidad y cualquier ilusión personal.
Eso duró unos veinte años. Lo suficiente para causarme daños quizá irreparables. Sólo tengo la relativa suerte de haberme dado cuenta de ello, de haber logrado ganar distancia con ello. Probablemente, en resumen, la mayoría de gente no tiene esa suerte.

el-patito-travieso-141223045740-conversion-gate02-thumbnail-4

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s