Treinta formas de esconder los objetos cortantes (15 de 30) – Intentarlo

Tienes que fijarte más, tienes que esforzarte. No estoy delante. ¿Seguro que es el lado correcto de los prismáticos? Estoy detrás. Más atrás. Delante tengo a gente luchando por sus derechos, o al menos gritando. Estoy más atrás que eso, en una terraza. No tiene parasoles. Soy el tío que suda. Llevo una camiseta tipo niño de nueve años, uno de los ochenta. Oscura, una inscripción insípida. Aún estás mirando muy adelante, estoy muy lejos de la piscina y las tías en biquini. Nada de auto-instagram, yo le hago fotos al cielo. No estoy en esa barra, no tengo tanto para gastar. Sí, en la otra parte. ¿Qué?… Disparando a sueldo serías lamentable. En La Cafetería. Mi presupuesto es en torno a dos euros. Nada de otra ronda. Tengo la prensa delante, y el móvil. No hay manera. Me estás gastando el saldo. Ahí no, no, no. Tampoco. Al lado tengo una mesa con cuatro señoras. Quieren morirse. No me lo han dicho, sólo las he visto. Casi. Casi. No, otra vez estás lejos. Los obreros que cavan una zanja están a un kilómetros lo menos. ¿Cómo? Ya, ya, ya, ya… sí. Pues no, no estoy al lado de la paradita de bocadillos. Ni siquiera sé si son bocadillos. Ahora pasa un señor oscuro vendiendo rosas. Muy delgado. ¿Qué estás mirando? Ya te lo he dicho: La Cafetería. Se llama así. Con un cortado. Lo he pedido con hielo, sí, un cortado, le he echado hielo a la leche… ¿De verdad miras en esta dirección? Llevo un rato, no sé, una hora, aunque ya me parecen diez años. ¿En serio? ¿Quién dices que viene? Oh, ya… No, nada. Pensaba que sólo venías tú. ¿Y por qué tienes unos prismáticos? Ah… No, me da igual. Pensaba que vendrías sola. Sigo en La Cafetería. ¿Y quién dices que…? Ah. Porque… Ya. A mí me da igual, pero igual debería moverme, quedamos en… ¿Eh?… Vale. Entonces me quedo, pero estoy detrás. No me gusta delante, hay mucho follón. ¿Y no me has visto? Pues estoy justo ahí, aquí. Justo aquí, ahí. Estoy en la terraza. ¿Eh? ¿Que ya vienes?… ¿Eh?

Hola… Por fin. Qué tal… Sí… Encantado… Sí, alguna vez, de vista… ¿Y cuándo decís que os conocisteis? Espera, me llaman… A ver… Hola. Sí.
Estoy en La Cafetería. No, en La Cafetería. Se llama La Cafetería. Sí, no. ¿Me prestas los prismáticos? A ver, a ver. No, aún no te veo. ¿No vienes aquí?… Oh, ah, ya…, bueno, entiendo. Sigo sin verte. Espera, espera, espera. Hum… ¿Sabes qué? Voy a colgar, ¿vale? Si, lo siento. Una urgencia.
Tomas tus prismáticos.
Me voy a casa.
A masturbarme.

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