20 propiedades del limón (4 de 20) – Qué tal

Un largo paseo. Iba caminando por un puente. La vía pasaba por debajo. Vi a alguien caminar junto a ella. Hay más gente de la que parece a las afueras, merodeando, pensando, intentando no pensar. No todos pasean al perro o están entregados a la última droga deportiva. Hay gente que simplemente disfruta de estar sola.
El chaval era Víctor, lo reconocí, era un ex compañero del colegio, bastante colega, un buen chaval, nos hacía reír. Era esa clase de persona que es capaz de existir sin necesidad de rivalizar. Tenía su grupo de amigos, claro, pero era atento y amable también con el resto. Una rara avis. Inteligente y sin embargo confiado.
Hicimos contacto visual. Era sábado por la mañana, el sol caía a plomo, mi momento favorito de la semana. Casi primavera. Me encanta respirar el aire y bordear los huertos urbanos, es relajante, es tranquilo, es infancia, una sosegada felicidad, para mí mucho mejor que los colocones de adrenalina o el histérico amor, extenuante y con fecha de caducidad.
–Qué tal –le dije, levantando algo la voz.
Sonrió, sus gestos y muecas no habían cambiado, era su versión treintañera perfecta. Se le veía saludable, estable, equilibrado, todo ese rollo de anuncio de yogurt. Me alegré por él. Creo que de muy crío incluso llegué a estar algo enamorado de él, me fascinaba su ligereza, esa facilidad para tratar con todos, también con las chicas. Él era el timbre de vuelta a casa, el fútbol, el baloncesto, el chiste, olía bien, tu día mejoraba cuando le veías, y sobre todo si te sonreía o decía algo. Todo eso me volvió a la cabeza al verle. No tenía intención de interrumpir su paseo, y quería seguir con el mío, pero aun así le dije:
–¿Todo bien?
–Sí, tío, todo bien. ¿Qué tal tú?
–Ya ves, en mi paseo matinal.
Mi sinceridad puede ser de lo más cruda.
Él asintió, su flequillo aún presente, llevaba unos tejanos, una camisa blanca, unas deportivas. Me lo imaginaba casado o con pareja estable, con un trabajo aburrido pero funcional, un adulto del montón, pero también una persona buena, cuidadosa. Probablemente tenía algún crío, o quizá no, no quise preguntar.
Nos dedicamos un par de comentarios más, parcos, amables, inofensivos. Se acercaba el tren y de algún modo eso (el ruido) ponía punto y final a nuestro encuentro. No había bajado del todo la mano para despedirme, cuando le vi arrojarse a la vía.

Captura-de-pantalla-2016-05-03-a-las-21.13.44

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s