20 propiedades del limón (18 de 20) – La persona que sabes

Un día la conociste y nunca se ha ido.
Las variables por las que no estás con esa persona pueden ser lo suficientemente aparatosas o vergonzosas como para no querer detallarlas. Pero quieres soltar lastre, así que lo encriptas todo, esperando no convertirlo en mero entretenimiento. Esto no pueden ser puertas que se abren y cierran con personajes entrando y saliendo, soltando réplicas y contrarréplicas pretendidamente graciosas. Tampoco hace falta ser especialmente rebuscado, ni tan siquiera ingenioso. Sólo lo suficientemente sincero desde la ambigüedad o la mentira.
La verdad no suele ser efectiva para transmitir lo que se siente. Puede que en un juicio sujeto a determinados hechos. Pero no aquí.
La verdad tiende a ser pura subjetividad, y también burda, irrespetuosa. Puedes ser totalmente sincero y estar totalmente equivocado. Contar lo que pasó es muchas veces la peor forma de intentar explicarse.
Un libro de ficción o un buen poema acostumbran a ser mejores para informarse que un telediario. Al menos con las cosas importantes.
Pretender entender el mundo con datos es la forma de ingenuidad más respetada.
No es fácil plantarle cara a eso. No es sencillo asumir que la naturaleza o la existencia no encajan necesariamente con lo políticamente correcto. El ser humano es la especie más arrogante con diferencia. Pero al final no va a salvar nada ni a nadie, tampoco a sí mismo. El final de la historia es que nosotros perdemos.
La gracia está en el desarrollo, y también la desgracia.
La gente parece perdida, ahora sobre todo la que siempre ha estado segura de su discurso bienhechor. Ahora necesitan cámaras de eco para sentirse cómodos, eliminar las opiniones discrepantes y quedarse sólo con iguales, o mejor aún, con los que se limitan a seguirles y repetir el sermón.
Hasta esa gente sabe en el fondo que las cosas no son así. Que a veces las cosas son jodidas que te cagas, inasumibles. Que veces te sientes así o asá, y no es racional, pero es inevitable. Que la utopía que dicen perseguir es imposible.
Esa gente cree de verdad que todo se puede elegir. Creen que en la vida todo es construcción social. No creen ser animales, o sí, pero sólo en teoría; es curioso que a su vez suelan presumir de amar a los animales, cuando ellos reniegan tanto de esa parte de sí mismos.
Esa gente, si supiera que un día conociste a una persona y luego nunca se fue, se lo llevaría a la broma, o al cinismo. O pensarían que eres peligroso, o que estás fuera de ti misma. Esa gente, esa gente que no conoció a la persona precisa. Que creen tener el control y saber señalar el mal, y que presumen del “bien”, incluso a veces lo rentabilizan.
Ese ser de luz al que un arbusto con forma antropomórfica podría atizar con una novela romántica, hasta dejar sólo pulpa roja en el asfalto.

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