Adorna tu calabaza

Hola, Ernesto.

Perdona si he tardado en contestar, pero no sabía cómo hacerlo. Si te soy sincera, al principio no iba a hacerlo, y aún no sé muy bien por qué lo estoy haciendo.
No me siento exactamente halagada por tu correo, pero reconozco que hace falta valor para escribir algo así, para declararse.
Creo que no querías sonar a lugar común, pero hay veces que, a la hora de expresarse, el lugar común es válido, siempre que sea sincero.
No dudo de tu sinceridad, pero no hacía falta enviarme una especie de currículum, y mucho menos las medidas de tu pene. Creo que pensabas que sería divertido, que yo valoraría la originalidad, lo cual dice mucho de lo poco que nos conocemos.
Tus escritura es, por así decirlo, poco fluida, es muy difícil que alguien se aburra leyendo una carta de amor que le han enviado, pero tú lo has conseguido conmigo. No sé si eso forma parte de tu sentido del humor.
Sé que pensarás que si el correo me lo hubiese enviado alguien más guapo o que me gustara por algún motivo, mi reacción hubiese sido positiva, y no cerrada o a la defensiva. Tienes razón; si hubiese recibido el correo de alguien a quien le hubiese echado el ojo, que me gustase o atrajese, hubiese leído el mismo correo con otros ojos. Pero no es el caso.
El problema aquí es que sólo eres tú. Y sólo soy yo. Yo me siento atraída por ciertas personas, pero sólo eres tú, y resulta que no me siento atraída por ti. Y además no creo en trabajarse las relaciones. Sí cuando comienzan desde una atracción más o menos mutua, pero no cuando comienzan forzadas.
Siento que me estoy desahogando contigo, así que disculpa si soy demasiado dura, a ratos no estaré hablando sólo sobre ti. No quiero decir que estaré hablando de “los hombres”; más bien de lo complicadas que son estas cosas.
Por lo que dices, y si no has inflado los datos, tienes una buena polla, Ernesto, deberías apuntar con ella en otra dirección. Estoy segura de que si trabajaras en la misma planta que yo, no te habrías fijado en mí. Nos hemos topado algunos días en el ascensor, y has comenzado a alimentar al monstruo. Sé que no es racional, no quiero darte la murga, a mí también me ha pasado otras veces en circunstancias similares. Sólo quiero decir que no se trata de mí, Ernesto, sino de la situación, porque es algo que encajaría en una subtrama de Love Actually. ¿Has visto esa película? Soy una experta en parecer lo que no soy. Sé que más o menos todo el mundo lo intenta, pero a mí se me da bien de verdad. Entro en el ascensor y mi traje de chaqueta hace juego con las paredes, la luz es la adecuada y los espejos potencian el efecto. Procuro oler siempre bien y tengo pinta de actriz de segunda fila. Soy una especie de imán para tíos como tú; preparados, supuestamente ingeniosos, con no poca cultura popular, con determinado sentido del humor, y más preocupados por su hombría de lo que podría parecer. Pero sólo soy una persona.
Sé montarme la escena, que parezca que se trata de mí y no del entorno, pero eso es todo.

No quería darte calabazas de una forma tan elaborada, pero tus casi cinco páginas de autobiografía y ocurrencias de buen chico, me han dado alas. Te diré que hay quienes saben salirse de la raya con gracia, pero tú no eres uno de ellos, Ernesto. Yo tampoco lo soy, me cuesta mucho trabajo ser sincera cuando toca, y con eso ya tengo bastante.

Te pido por favor que no lo vuelvas a intentar. Sé que hay una dinámica del esfuerzo romántico muy socorrida, y no tengo nada en contra de ella. Pero en serio, no es el momento ni eres la persona. Ni de lejos.
Eres el tipo de tío que suelo evitar. Cada día sufro por la posibilidad de sentirme atraída por alguien como tú. No quiero tener un novio rubio y bien vestido que se lleve fenomenal con mis padres. Y no estoy hablando ni del color del pelo, ni de la ropa ni de mis padres, pero seguro que me entiendes. Mi objetivo es lograr que alguien que me guste a mí se comience a sentir atraído por mí. Creo que es factible porque creo que las mujeres podemos hacer que eso pase; al menos determinado tipo de mujeres.
Creo que ahora me conoces un poco mejor, y la verdad es que odio imaginarte sufriendo mucho más por esto. Espero que tu carta sea lo que parecía: un modo elaborado de lograr otra conquista, sexo.
Odio insistir con ello, pero no lo vuelvas a intentar, no quiero saber nada de ti, no me escribas más, ni tan siquiera si se te ha caído todo el pelo, estás en la cama de un hospital y sientes que necesitas hacerlo antes de morir.
Ese tipo de carta sólo es una gran PUTADA para quien la recibe, Ernesto.

En cuanto al terreno práctico, claramente será incómodo volver a encontrarnos en el ascensor. Pero creo que ambos podemos superar eso. Los silencios son importantes, nos ayudan a todos cuando hablar es el atajo más directo al ridículo o un aumento insufrible de la tensión o la vergüenza.

Espero que esto haya servido para sentirnos más separados. No me preocupa haber manchado mi imagen, porque no me preocupa lo que pienses de mí. No te aborrezco mucho más de lo que pueda aborrecer a cualquier otra persona ajena a mi círculo.
Estoy dispuesta a saludarte y a convivir en el mismo rascacielos que tú, y aunque sea lejos de mi espacio personal, te deseo lo mejor.

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13 comentarios sobre “Adorna tu calabaza

  1. Hostia, Jordi, voy a colmarte de halagos, jajaja (al contrario de esta chica con Ernesto). Creo que escribes muy, muy bien, y de hecho estoy superfeliz de haberte descubierto. Tienes ingenio, gracia, toques geniales de humor ácido, fluidez (al contrario que él) y además voluntad, porque no es fácil escribir una entrada tan larga cada día. Y que además resulte interesante, por supuesto, y tú lo consigues.
    Genial esa carta de calabazas, y además todo el resto, por lo que implica de cómo has retratado a ambos personajes, sobre todo a ella. No sabría cómo decirlo, pareces tener muchas tablas en el conocimiento psicológico de las personas, ya te lo apunté. Bueno, espero no estarme pasando…
    “No hacía falta enviarme una especie de currículum, y mucho menos las medidas de tu pene”. jajajaja…
    Y una carta de cinco folios, jajaja, desde luego le puso ganas. La chica es “cruel” pero sobre todo es sincera y clara, nada que objetar.
    Bueno, espero la siguiente…

    1. Muchas gracias por la lectura. Comentarios como el tuyo son gasolina para seguir escribiendo. En realidad ahora son textos tirando a cortos para lo que he llegado a hacer, quizá pronto me atreva otra vez con algo más largo y complicado. Gracias otra vez 🙂

      Un abrazo.

  2. Hola Jordi 😀 muchas gracias por tu visita en mi blog, en cuanto a tu relato me hizo reir jajaja yo no se si ella no le interesa Ernesto de modo “amorio”, pero se hace la que no le interesa otra cosa de Ernesto jajaja la típica chica “histérica” no se jajaja me gusto como escribes. Es muy entretenido como escribes.

    Un beso desde Plegarias en la Noche.

  3. Joder, la primera vez que paso por aqui y me has hecho pasar un buen rato. A pesar de lo de Jordi por un momento pense que esto no era ficción y aún me impresinaba mas conforme lo leia. Esta chica los tiene cudraos.
    Por cierto te dejare unos consejos para oir jazz en la entrada de Django.

  4. Humm por un lado la carta parece demasiado directa y cierra todas las puertas, me ha encantado lo de apuntar la polla en otra dirección…

    Pero, siempre hay un pero, ¿verdad? Esforzarse tanto en contestar e incluso hacerlo clavando el cuchillo sin llegar a matar… No sé, creo que alguien como Ernesto sabrá sacar alguna conclusión sobre eso..

    Lo que yo haría, en su caso, es escuchar a la polla, parece la más capacitada para tomar decisiones en esa simbiosis.

  5. Mi objetivo es lograr que alguien que me guste a mí se comience a sentir atraído por mí…Es lo que gustaría a todo el mundo. Además de escribir bien eres un gran psicólogo y muy buen observador. Con toda mi admiración.

  6. No se si es ficción o no, pero en los tiempos que corren que alguien te envíe un correo de 5 folios ya es para despertar curiosidad aunque sea para hablar del tamaño de su pene. Básicamente porqué los tíos de hoy en día van al grano y en una frase te dicen lo que hay y ni ocurrencias tienen, por lo tanto si alguien se empeña y usa está técnica puede dar indicios de que sepa usar su tamaño. Me ha enganchado la lectura es entretenida y graciosa. Y en cuanto a ella, está bien ver sus frustración porqué no le ha escrito alguien a quien ella le pone y esa sinceridad que a mi me flipa porqué es consciente de su frustración pero mucha gente lo llama crueldad. Un gran aplauso para este escrito :p cuídate feliz día

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