Un buen secuestro

He despertado y me he preparado un buen desayuno. Lo peor ya ha pasado, no ha sido para tanto, o sí, pero ha pasado. Puede que la palabra «secuestro» dé tanto miedo como la palabra «cáncer». Hay otras terroríficas para según quién, como «matrimonio», o sobre todo «embarazo». Pero hay que reconocer que «secuestro» da miedo, da miedo que te cagas. Es cierto que es una palabra tremendamente condicionada por el contexto; bien pensado quizá no sea exactamente como «cáncer», que es como una de esas plantas increíblemente resistentes a la falta de agua y sol. El cáncer, su diagnóstico, siempre conlleva una dosis enorme de terror, casi más allá del contexto y las palabras que lo acompañen. Si te dicen cáncer, quieres oír los matices y a la vez te da igual, tienes los genitales en el cuello y ganas de vomitar. De primeras, tes das a lo sumo seis meses de vida.
Es verdad, el cáncer acojona, pero el secuestro tampoco está nada mal, sobre todo en una familia bien avenida.
Si la secuestrada es una niña pequeña, viste más. Lo sabe cualquier secuestrador, igual que lo sabe cualquier director de cine. Está lleno de posibilidades, lo saben hasta los padres más estoicos, o los espectadores más bacalas. Enseguida surgen como setas tres o cuatro ideas, la pena que da ver sufrir a una niña pequeña, por supuesto, la cuestión estética (los vestidos, el pelo largo, las monerías) y su demacración posterior, y la violación potencial, claro. Nunca sabes de qué va tu secuestrador. No es que secuestrar a un niño no sea eficaz, pero no es a los niños a los que se ha victimizado siempre. Con las niñas nunca falla, si no las sobreprotege un cura las sobreprotege una supuesta feminista; siempre hay alguien dispuesto a la condescendencia para con las niñas. Nunca parece que puedan valerse del todo por sí mismas.
Una niña, pues, tiende a ser la mejor opción.
Buscar una no era difícil, pero no era fácil que fuera la adecuada. Se trata de hacer algo por algo. Lo de hacer daño sin más, puede ser goloso, porque se supone que no tiene sentido, y el sinsentido es una forma maravillosa de hacer sufrir a quienes creen que son buenos. Pero si vas a hacer planes, es mejor tener un móvil, un premio al final del día. El dinero no es original como motivo, pero casi siempre es el fin último. No es que no me despierten cierta admiración los psicópatas, tan idealistas, tan teatrales y perfeccionistas. Les basta con el calvario ajeno, es una cuestión vocacional, y oye, no todo el mundo necesita el dinero.
Pero si el dinero te preocupa, y si estás dispuesto a hacer ciertas cosas, es bueno dirigir tus impulsos. Sigues disfrutando del paisaje, y es posible que te paguen extremadamente bien el viaje.

Te das largos paseos en coche por barrios bien. Zonas residenciales. La gente se fija menos de lo que luego parece en cualquier película o artículo. Lo de las vecinas fisgonas no es del todo mentira, pero tiene mucho de mito.
Localizas una casa que te gusta, y aparcas a distancia de facilidad para los prismáticos. Puede que hagas eso diez o veinte veces, hasta que tienes la imagen que buscabas: papá o mamá abriendo la puerta de casa con una ninfa infantil en brazos, o correteando, frágil a todos los niveles, incluso aunque no lo sea, es muy importante que lo parezca, que, en el peor de los casos, su foto reluzca impresionante en la cabecera del telediario. Ha de ser una niña guapa, pero no una niña guapa desde la empatía o la ideología, sino desde el canon. Esto no siempre es tan eficaz, el canon es menos poderoso de lo que se cree, pero en cualquier caso es el mejor termómetro. También importa la edad de la criatura. A veces es bueno que sea una adolescente llamativa, algo que pudiese tener a los padres del país cachondos en secreto viendo el informativo. Como sea, ha de ser una buena víctima, a ser posible una víctima estrella, la clase de víctima que luego no dudaría en aprovechar la fama para aceptar invitaciones y emborracharse en zonas VIP. No sería la primera vez que pasa, ni la número dos millones.
Es complicado, pero puede llegar a funcionar.
Los padres tienden a querer más a los hijos guapos. Sólo es una opinión, pero prefiero esta opinión a otras.
Otras más morales.
Los traumas, por cierto, tienen muy buena fama entre la gente “de bien”. Todo es traumático para ellos, quieren que todo sea traumático, que lo arrastres de por vida, que te consuma, porque quieren cuidarte, aconsejarte, defenderte de la gente mala, malos, malos, ¡malos! Lo cierto es que la maldad de mucha gente buena es inabastable, su narcisismo extremo, su egoísmo sin límite. Arrasarían el planeta a base de intentar ayudar a salvarlo.
Mucha gente sale adelante después de una mala experiencia, mala de verdad, pero este tipo de gente buena no quiere oír hablar de eso. A veces todo el mundo sale ganando gracias a una mala experiencia. Las cosas no son sencillas, y el mundo jamás cabe en tu cabeza.
El paraíso no existe, y ni siquiera meter a una niña pequeña en el maletero es fácil. Los que tienen hijos creen que se tienen que pelear con ellos a veces para que hagan caso, para que coman, para que duerman… No se hacen un idea de lo que es pelear con un niño o una niña que no sabe dónde está, o si va a morir. Y eso que la criatura a veces ni se plantea la cantidad de grises que hay entre el trato de maestra dura y la muerte. Un menor a veces no concibe la tortura, o cree que tortura es meterle la cuchara en la boca para que cene de una puta vez.
No quieres matar a la cría, quieres lo que quiere cualquier otro adulto a su alrededor, que se quede quietecita y se calle la puñetera boca.
A veces los críos son tan creídos que enseguida se piensan que quieres asesinarles, como si ya hubiesen tenido tiempo de hacer cosas, buenas o malas, de joderte o extorsionarte. No niñata, no, sólo quiero que hagas la estatua.
En ocasiones piensas que sería más fácil con un crío de barrio, pero las familias humildes ya experimentan sus propios secuestros; pagos, hipotecas, siempre con el agua al cuello. No hay nada que rascar ahí. Casi ni un psicópata puede lograr lo suyo como es debido, no tiene sentido interpretar Hamlet en el desierto.

La policía es el riesgo, el tópico, el tumor, la gangrena de cualquier plan. Si no hay ningún plan perfecto, es por culpa de la policía. Sé que suena a perogrullada, pero raramente la primera idea es la más correcta.
Hablas con los padres de la princesa. Es bueno que sea esa clase de padres y esa clase de hija. Que en lugar de pensar qué hacer, piensen en las películas. Que sea el padre el que tome las decisiones. Hablas con él por teléfono. Lo importante para que un tío corriente con pasta necesite sentirse padre de familia y protector, es decirle la verdad. Que no te interesa su hija a ningún nivel, que volverá a casa intacta, a cambio de una buena suma. Le especificas la suma con voz clara y calma, dejando claro con el tono que sabes que tiene esa pasta, y que no le supondría un gran sacrificio dejar de tenerla.
Luego, le dejas claro que si no hace lo que le dices, su hija morirá. Esto tiene que sonar a que ya lo has hecho antes, casi a que coleccionas cabeza rubias y monísimas, disecas cabezas de niñas, para ti son las nuevas cabezas de toro. Que crea que eres malo como son malos los malos más malos de las películas o los telediarios, un fascista peligroso. Un torero de niñas.
Es una sensación indescriptible cuando el macho de zona residencial decide arreglar las cosas solo. No hay conflicto, sólo un lugar y una hora. En la realidad muchas veces funciona así. Sin trama, sin guión, algo que, si lo escribieras y lo presentaras, cualquier estudio de cine te diría: aquí no hay película. Pese al perfecto engranaje, pese a la rapidez y la eficacia, pese a la deliciosa acción al margen de la ley. Pese a ser un ejercicio limpio al margen del sistema. Eso que mucha gente cree que no sucede, o que apenas sucede, o que no lo hace sin sangre o problemas.
Pero lo hace.
Esta vez ha sido casi perfecto. Siempre podrías haber pedido más, pero ha sido casi perfecto, y todos hemos ganado. No más niñas, quizá de por vida, y una familia colocada después de un gran chute de alivio. Un secreto real e irrompible, porque también existen. El mal bien llevado quizá sea mejor que el bien egoísta e ignorante. Pocas cosas pueden concentrar esa magia. Cosas como un buen secuestro.

ingredientes-para-una-familia-feliz

Anuncios

6 comentarios sobre “Un buen secuestro

  1. mmm no entiendo que querías transmitir, con esto.. no puedo decir que no me ha gustado, porqué no le veo el sentido, a una familia trabajadora y hasta el cuello le jode igual que a un rico narcisista que secuestren a una niña, si hablas de película y series las hay de todos los tipos, niñas y niños feos secuestrados violados, y salvados, los pobres también se hacen los héroes sin policía.. me ha dado rabia leer esto no lo calificare de nada, pero tampoco se entiende el mensaje. Aunque solo sea mi opinión pero para el escritor es a lo que se expone.

    1. No necesariamente pretendo que lo que escribo tenga mensaje, ni mucho menos que siempre esté apegado a una realidad objetiva. Sí que transmita algo, pero no necesariamente algo concreto ☺. Gracias por la lectura.

  2. Pues yo lo que veo es:
    -La costumbre que tenemos de buscar el motivo para la maldad. Nos cuenta admitir que hay gente mala porque sí.
    -Clichés manidos.
    -El secuestro de un niño/a es igual de duro para una familia pudiente que para una que lo es menos, peeeroooo vende mucho más la primera.
    -La utilización (demasiado habitual) de los traumas para hacer dinero
    ….
    Veo todo eso, aunque puede que mis gafas estén un poco sucias.
    Besacos!

  3. Ya te lo comentaba una vez, me parecen algunos textos tuyos a “un monólógo interno” (mental) donde no hay mensaje sino tus própias sensaciones desordenadas y relacionadas con un cierto caso. Muchas gracias por escribir.Me encanta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s