E

Perdona si me enrollo contestando un correo tan escueto, pero estoy que no me aguanto. Puedes confiar en mí, lo digo totalmente en serio. Sé cómo os tratan a las mujeres. Yo siempre procuro estar atento con eso, al quite. Viajo en tren, uso a menudo el transporte público, me gusta releer Al faro de camino al trabajo. Hace dos años que estoy en la misma empresa, no me quejo. Pero lo dejé muy claro desde la entrevista: no iba a currar para ningún antro sexista o machista.
Me informo sobre la brecha, nunca pierdo eso de vista. Qué quieres que te diga, es un mundo terrible para vosotras. Harías bien en tener miedo cada vez que salgas de casa. Te podría esperar una violación en grupo en cada esquina. El sistema nunca hace nada de verdad al respecto, y nunca dejaré de pedir disculpas en nombre de todos los hombres. Lo tenemos interiorizado, esa asquerosa misoginia, pero te lo prometo: podemos desaprender. Deconstruirse no es fácil, pero algunos sabemos que eso no es excusa.
Como decía, uso a menudo el transporte público. Observo cómo ciertos hombres intentan compartir correctamente el espacio con las mujeres. Créeme, algunos lo intentamos. Pero no todos entienden lo que está pasando, nuestra época de transformación social. Creo que estamos haciendo historia. O más bien, disculpa, VOSOTRAS estáis haciendo historia. Así creces como hombre, con todos los privilegios, y eso aún prevalece: todos hablamos desde una machista “deformación profesional”. Nos apropiamos todos los méritos, todas las victorias. Sólo hemos sido un estorbo histórico, a estas alturas ya no me cabe duda. Disculpa la hipérbole, pero si no fuera por nosotros, podríais haber sido amazonas libres y poderosas, podríais haber creado un paraíso en la Tierra.
En el autobús y el tren, aún veo a tíos espatarrados en sus asientos. Alguno incluso busca conversación con las chicas. A veces me siento tan violento. En ocasiones he querido intervenir ante esas situaciones. Un par de veces lo he hecho. Nunca he esperado agradecimientos, sólo procuro refrenar a esos tíos (en cierto modo, a mí). Hay muchos hombres aún con carencia de aptitudes, de lecturas, de empatía. No saben que ahora los hombres tenemos que hacernos a un lado, dejar paso, y sólo apoyar, pero nunca dar órdenes o liderar. Cada vez que acudo a una manifestación feminista, soy una especie de paseante vigilante. Siempre veo a muchos tíos, y NO me gusta. Procuro controlar la situación. Quiero deconstruirme, pero sobre todo ser un buen aliado.
Estoy esforzándome. Estuve saliendo con una chica (aunque ya lo dejamos), y hace un par de meses di un gran paso en mi aprendizaje. Entendí muchas cosas sobre el mundo de los detalles, y cómo todos os van a la contra. Se podría decir que incluso el Clima es machista. Estaba en una terraza con ella. Fue la enésima vez que un camarero se dejaba llevar por el universo inabastable del micromachismo. Ella tuvo que alargar su brazo por enésima vez para coger la cerveza que me habían servido a mí. Y me cedió el zumo de naranja natural que yo había pedido.
Ella dijo:
–No pasa nada.
Pero yo estaba al límite. Llamé al camarero cuando ya estaba a punto de entrar en el local.
–¿Tú no puedes servir las cosas como te las piden? –le dije.
Me dijo que tenía prisa, que había muchos clientes, que lo sentía pero no podía ponerse a charlar conmigo.
No debería haberlo hecho, pero no pude refrenar el brote de evidente masculinidad tóxica. Me levanté y empujé al chaval. Cayó al suelo. Me corrían las lágrimas por la cara. Le ofrecí mi mano enseguida para ayudarle a levantarse. Le puse la bandeja en las manos.
Yo nunca he sido violento, pero antes no veía el mundo como lo veo ahora. Antes no conocía La Verdad.

No quiero alargarme mucho más. Esta noche tengo los sentimientos a flor de piel. He estado leyendo mucho sobre la necesidad de abolir la prostitución, y de acabar de un modo u otro con el porno. Hace ya dos años que no veo porno. Era un veneno que tenía dentro, como casi todos los tíos, y costó bastante sacarlo, sudarlo. Pero ya no lo echo de menos. Estoy procurando que todas mis acciones e interacciones sean sanas, evitando cualquier ademán tóxico. Estoy viendo en mi entorno, toda esta gran y nociva construcción social. Estoy dejando de comer carne y mejorando (espero) poco a poco como persona, como hombre auténticamente libre y privilegiado.

Perdona una vez más, todo esto podría malinterpretarse, sólo necesitaba desahogarme.
Quería recordarte la asamblea de mañana. Todes estaremos allí. Creo que será divertido, podremos conocer gente nueva, y creo que los hombres presentes tendremos la oportunidad de seguir aprendiendo.
Nada más, espero no haberte robado demasiado tiempo.

PD: Hace mucho que no veo a tu hermana. Me interesan sus ideas sobre la interseccionalidad en la discriminación. Anímala a que venga. Si quiere.

fghdfgh

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7 comentarios en “E

  1. Te haces mayor cuando no sólo no entiendes el mundo, sino que ya no quieres entenderlo porque cada cosa nueva te parece una gilipollez parida por gente con ganas de llamar la atención..

    Ya no tengo claro si las mujeres son criaturas débiles que necesitan todo tipo de regulaciones y leyes para poder respirar o criaturas fuertes y emocionalmente completas capaces de tomar sus decisiones y, ojo, apechugar con ellas.

    Lo mejor será lo que propone el protagonista, emascularse en un acto colectivo con cuchillas oxidadas y prometer que seremos buenos..

    Bah, a la mierda con todo.

    1. Más allá de las intenciones del protagonista, lo que creo es que el declive de la civilización se acelerará a más razón tengan los mayores y menos los jóvenes, porque los jóvenes son los que se quedan, y ahora no tengo claro que muchos jóvenes sepan leer de verdad su entorno.

      1. Esa es una reflexión muy profunda… es cierto que los jóvenes, entre los que sospecho no nos incluimos, andan muy perdidos, pero tampoco tengo claro si nosotros, a esa edad, estábamos mejor.

        Quizás les estamos pidiendo demasiado y cargando sobre sus hombros una responsabilidad que debería ser nuestra.

      2. Cada generación tendrá sus “taras” de juventud, y lidiará con su idealismo. Simplemente creo que es muy importante saber en qué punto estamos comó sociedad, reconociendo las cuentas pendientes, pero también los logros. Me parece que eso ahora cuesta bastante, le cuesta a gente ya talludita (a menudo por intereses), y eso no ayuda a que la gente de veinte años haga una lectura precisa y honesta del entorno. Si no salimos de ahí, es la rueda del hámster, y eso como poco.

  2. La rueda del hámster es una metáfora muy precisa de este país y de estos tiempos. Volvemos a cosas que ya deberíamos tener superadas y aclaradas. Somos como perros tontos volviendo a mear una y otra vez sobre las mismas farolas.

    En fin.

  3. jajajaja…¡Que malo eres!… buonisimo . ¿ Donde quedamos para ir a la asamblea de mañana?
    Espero que pasará pronto esa histeria , si no va a hacer mucho daño a la sociedad torciendo los principios éticos en plan de las relaciones humanos. Que me perdonen las/los femenistas/os.
    Un abrazo de la solidaridad.

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