80 ILEGIBLES (58 de 80) – Carta secreta a M*

Qué decir. Siempre se tiene la tranquilidad del diario íntimo desde el anonimato. Nunca me gustaron ciertas misivas “amorosas”, unas veces me saben a chantaje, otras a venganza. Espero que esto sólo se entienda como lo que es: un pequeño desahogo. Una cartita experimental, jugando a la realidad y la autorreferencia. Recuerdos distorsionados (tampoco hay de otro tipo).
Sé que pasó mi oportunidad hace mucho. Por suerte hay cosas que no pasan, sólo están, como aporrear el teclado.
Sé que ahora estás ocupada, ocupada a todos los niveles (o eso creo). Ahora todos somos espías, de modo que puedes atisbar, siempre que quieras, la sombra del otro.
Siempre tuve la sensación de que tu mundo era distinto al mío, o al menos de que estaba muy alejado. Yo seguía la famosa senda del perdedor, y tú lo tenías todo por hacer, y lo ibas a hacer. No tenía la más mínima duda. Yo no me encontraba a mí mismo, de modo que me resultaba casi antinatural buscarte a ti. O ver el modo de tenerte al lado.
Me limité a picotear, a fantasear.
Durante un tiempo incluso pasé alguna noche sin dormir. No podía gestionarte. Sentía que el pecho se me deformaba a base de latidos, y salía a pasear a horas extrañas, sobre todo en verano. A veces salía correr (no es lo mío), o intentaba enfriar tu imagen en la mente a base de ejercicios. Llegué a tener unos abdominales casi presentables.
Luego eso se fue atenuando, tanto tu imagen como los abdominales. Pero estuve más de tres años con tu presencia en mi cabeza todos los días. A veces unas horas, a veces unos minutos, pero siempre estabas ahí.
Ahora a un moralista le daría un patatús. Creo que casi lo podría considerar acoso. De hecho aún no te he olvidado.
No recomiendo forzarlo, pero tampoco es que eso se pueda decidir. Eso, aunque ahora haya gente que no lo quiera creer, pasa. Quizá haya personas a las que no les pasa nunca, pero a mí me pasó. Continúa pasando, aunque haya aprendido a domarlo. Puede que sea un músculo que alguna gente tiene, y que otra no.
Creo que es importante. No sé si es mejor que te pase, muchos dicen que sí.
Como mínimo yo no tengo ninguna duda. Gracias a ti, sé que los fantasmas existen.
Si alguna vez lees esto, sólo quería darte las gracias por ello.

fgbghfgd

1 comentario en “80 ILEGIBLES (58 de 80) – Carta secreta a M*

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