Enamorarse de plástico

Durante mucho tiempo mi sistema nervioso central se llamó María; se llamó, porque prefiero hablar de todo esto en pasado. Ella organizaba todas mis fluctuaciones sentimentales en favor de un sufrimiento emocional atroz sobre el que se han escrito millones de canciones basura.
Y ella no me evitaba precisamente porque yo le atrajera. No es que quisiera darme celos quedando con aquel mamón de Personal. Por Dios que a ese tío jamás le oí decir algo que no fuera irritante o no hubiera dicho ya algún poeta irritante o filosofo irritante u otro compañero de trabajo o periodista cuadriculado. Y tampoco es que dicho mamón me cayera mal por estar con ella; era alguien que caía mal per se, un tipo sin emoción profunda alguna en apariencia, autómata de la vida, educado en la neutralidad y dialécticamente ramplón en pos del Tocar Tetas Cuanto Antes.
Hay mucha gente que se vuelve estúpida por la filosofía TTCA. Ser normal siempre está de moda igual que el orgasmo y la coca-cola; pero como nadie lo es en el fondo, la gente tiene que hacer ciertos esfuerzos, moldear un discurso neutro y falsamente inocente para que cierto objetivo femenino baje la guardia y esté dispuesta a ir al cine contigo; o a cenar, o a lo que sea para que te acabe dando acceso al TTCA.

Ella tenía veintipocos y vivía aún con sus padres. Su magnetismo al principio era únicamente debido a su físico; todo el lote de piernas, buenos pechos y andares contoneantes que agitan la sangre a cualquier tío hetero, lesbiana o bisexual.
El cambio significativo respecto a cualquier otra tía buena formato Vecina de al lado obviamente residía en sus rasgos faciales, su expresión, sus ojos. Si los ojos son la ventana del alma, ella tenía toda una terraza con piscina, barra, camareros, tumbonas y vistas al mar de su alma. Si no de qué iba yo a ir por la calle buscándole dobles en cada tía pelirroja que al volverse era un adefesio o un heavy. María tenía unos ojos grandes y claros y una sonrisa de pin up manga con los dientes perfectamente alineados; mofletes con hoyuelos y cuello albino; todo enmarcado en su melena naranja. Era tan apetecible vestida y amable en el trato, que imaginársela desnuda era casi como una violación, casi te sentías culpable. La belleza que trasciende la masturbación y la misoginia da lugar habitualmente a la obsesión, que mengua durante un tiempo para volver con más fuerza convertida en terrible y venenoso romanticismo. Lo cual sucede cuando te levantas un día pensando en ella antes que en cualquier otra jodienda habitual dada por el solo hecho de estar vivo.

Y estar vivo está sobreestimado; lo está si lo que haces es sufrir por culpa de los cuchicheos del compañero de trabajo más idiota que conoces a la chica más fascinante que has conocido en toda tu pajillera vida. No saber da la esperanza; no haber sabido de su existencia hubiera sido un alivio; el sufrir por alguien no te mata como la química, es una droga mucho peor en muchos aspectos, arraigada de forma irracional en lo más profundo de tu versión más ridícula: ese tío en el que te puedes convertir cuando sabes lo que quieres pero no sabes cómo conseguirlo. La familia Capuleto con la que yo tenía que luchar era invisible, tenía una sólida base de filosofía básica occidental y miedo común a la soledad. Mi teoría inicial era que ella estaba deseando estar con alguien, y el primero que se le cruzó fue Mamón de Personal. Con el tiempo supe que María había salido de una relación tortuosa antes de caer por algún sobrenatural motivo en brazos de Mamón. No sé si eso le daba sentido a algo, pero es probable que ella fuera de esas personas demasiado acostumbradas a tener pareja como para dejar pasar lapsos de tiempo prudenciales en pos del equilibrio y la calma.

Pero lo que me atormentaba de verdad no era lo que sentía, sino si lo que sentía era real o sólo una implantación pos-crisis monogámica. Es algo que nuestros antepasados ya estaban cultivando en la sociedad cuando aún estaban en boga ciertas religiones y “mandatos morales”. La obligación entrecomillada en cuanto a la monogamia, asociada a -según muchos- el único modo de realizarse y ser feliz, fue lo que poco a poco creó otros modos de vida que no encajaban en una sociedad demasiado condicionada por costumbres y deberes evolutivos que estaban directamente relacionados con el sexo, pero no necesariamente con el amor.
La mujer continuó teniendo cierta necesidad fisiológica y emocional de tener hijos, pero el hombre comenzó a ir cada vez más a la suya. Como muchas mujeres optaron por la inseminación y la crianza de niños fuera de la Familia entendida como el clima ideal para educar a los neo natos, los grandes mandatarios decidieron tomar medidas.
Básicamente se llegó hasta ese punto por una reacción inconformista de quienes querían vivir siempre de acuerdo con sus sentimientos; en su mayoría hombres que comenzaron a no dudar lo más mínimo en dejar a sus novias cuando éstas insinuaban su intención de maternidad, o ya no sentían nada especial por ellas. Las estadísticas de natalidad comenzaron a ser alarmantes hasta el punto de poder hacer un cálculo aproximado para la extinción del ser humano. Porque si los hombres comenzaron a ver la poligamia de condón y pastillas como la opción natural lógica, poco a poco las mujeres también empezaron a rebelarse, negándose a tener hijos solas si éstos no iban a contar con un padre -y o pareja- realmente comprometida y feliz.

El chip que se implanta en algunos niños -solo niños- al nacer, es un híbrido de material de laboratorio, en parte placa común y en parte tejido orgánico. Cuando un bebé nace es incubado varios días por ley al margen de su estado de salud; a algunos niños se les implanta el chip y a otros no. La diferencia entre tener un hijo libre de estímulos artificiales o asumir la posibilidad de que se le implante un chip, reside en la decisión de si vas a querer que nazca en un hospital preparado o en una clínica ilegal poco fiable y mucho más cara.
Dada la actitud radicalmente pasiva en cuanto a la política y las decisiones de estado que por aquel entonces ya tenía -y tiene- la gente, la implantación de aquellas leyes “pro-humanidad” apenas provocó unas cuantas discusiones de familia y tímidas manifestaciones consideradas como el típico grito inconformista de los últimos estertores hippies. Parecía ser la evolución lógica teniendo en cuenta cómo la ciudadanía cada vez había ido prestando al paso de los años menos atención a ciertos problemas de relevancia decisiva, al mismo tiempo que salían a la calle en masa y unidos cuando un equipo de fútbol ganaba una competición, o cuando los comercios abrían en días festivos y las calles estaban llenas de luces en navidad.

Así que mi duda existencial era sencilla: ¿soy yo o solo me han activado? Llegada cierta edad, si activan lo que quizá lleves en la cabeza -y para lo cual no tienes acceso a los rayos x y demás-, la mera atracción que puedas sentir por alguien se convertirá en amor romántico. Si la mujer en cuestión no accede a tu impulso o te deja sin haberla fecundado, en un tiempo estipulado, se te desactiva y se te vuelve a activar para la siguiente presa. Si al cabo de diez años aún no estás casado y con hijos reconocidos legalmente, se te da por perdido. Pero por lo que se sabe eso casi nunca pasa, excepto en casos de extrema fealdad del individuo o problemas de salud que incluyan silla de ruedas, quemaduras faciales u otros inconvenientes de grave dificultad para que se pueda llevar a cabo el proceso de enamoramiento artificial con la subsiguiente gestación de uno o más hijos.
De todas formas, el sistema funciona; la natalidad sube como la espuma y a la mayoría de gente no le importa en exceso saber si están enamorados de verdad o sólo son monigotes al servicio de la perpetuación de la especie.

El hecho que más te hace sospechar a la hora de detectar a las parejas artificiales, son esos matrimonios actuales que llevan quince años juntos y siguen buscando rincones apartados donde poder comerse la boca. Cuando la gente se reúne en cenas y demás actos sociales se considera de mala educación hablar sobre la felicidad. Aun así, dado que ellas están libres del impulso artificial, entre las mujeres se producen miradas subrepticias y largos silencios cuando sus parejas se muestran demasiado cariñosas en público.
El cariño conyugal no es más que otra forma de sospecha. Para las mujeres ahora es más importante que nunca saber del pasado de sus pretendientes. Un tío que antes sólo se dedicaba a beber y follar con la primera rubia sin cara que conociera en una discoteca, no cambia con facilidad. Si dicho tío te folla diez veces y aun así luego te dice que eres única y que jamás se había sentido así, es muy probable que sólo le gustes por mandato gubernamental.

Y sabiendo todo eso, ahí estaba yo, colgado de una chica del trabajo, a mis veinticinco años y sin saber si aquello era de verdad. Se dice que a partir de esa edad se comienza a manipular a los hombres con chip implantado. Pero lo único que yo sabía es que jamás me había sentido así por alguien. Desde luego si aquello era falso, era una obra de arte de la tecnología; quizá la primera obra de arte auténtica de la tecnología, que te podía hacer llorar, sufrir y anhelar algo.
María pasó cinco meses enteros con Mamón de Personal, y si de verdad tengo chip, desde luego no me lo habían desactivado en todo aquel tiempo (y sigo hablando en pasado). De ser así deja de atraerte esa persona, esa persona está marcada, y le toca el turno al siguiente buen lote de tetas, piernas y culo y mirada profunda.
Esperé durante esos cinco meses, paciente, comportándome con corrección con ella y Mamón de Personal, y simulando que no sabía que todo el mundo sabía que ella me gustaba.

El gerente de nuestra planta montó un día una fiesta. Era verano, de noche. Los invitados estábamos en un jardín. Había una piscina y se servía alcohol y todo el mundo se vistió de gala; por puro pijerío del anfitrión o quizá para hacer la broma, era una exigencia. Tuve que alquilar un esmoquin. Las chicas iban con vestidos de noche. Hasta Mamón de Personal parecía alguien a quien tener en cuenta si no hablaba. Yo me limité a beber comentando la jugada con cuatro compañeros y evitando mirar a María para no acrecentar aún más unas sospechas que ya estaban más que arraigadas en las charlas que carecían de mi presencia; algo que también sabía ella, algo que, a la práctica, te convierte en una especie de víctima constante, de infeliz, hasta tal punto que hasta Mamón debía saberlo todo y no parecía haberle importado nunca lo más mínimo.
Bebí y bebí hasta que supe que si seguía bebiendo acabaría vomitando en la piscina, tras lo cual le pegaría un puñetazo a Mamón y me declararía a María delante de todo el mundo para acabar en youtube como el payaso rechazado al que se le fue la olla en una fiesta pija.
Pero dejé de tragar vodka cuando me noté algo ido. Lo cual, eso sí, hizo que, con mi nueva soltura etílica no parara de mirar a María, ya estuviera con Mamón, sin él, de cara, de espaldas, sola, acompañada, lejos o cerca. Me devolvió la mirada hasta cinco veces, la última sonriendo. Mamón no supo parar de beber, y para cuando ella se acercó a hablar conmigo, él estaba dentro de la casa abrazado al retrete.
Yo apenas tuve tiempo de decir nada. Olía sutilmente a perfume y se acercaba mucho para hablar. Me noté falsamente sobrio de repente. De todos modos me parecía bien que ella hubiese tomado la iniciativa, a mí el filtro de contenido del cerebro a la boca no me funcionaba.
Todo el mundo hacía como que no nos miraba y no comentaba la jugada. El número de decibelios bajó en el jardín, pero por suerte el vodka hizo que me diera igual todo.
Fue de sopetón. Me dijo que no quería darle vueltas al asunto, que ya estaba. Que había cortado con Mamón de Personal esa misma tarde; se llamaba Anacleto Gracia. El muy mamón… María me dijo que no disimulara, que ya sabía que yo… que ya lo sabía. Y que le parecía bien. Pero que tendría que aceptar sus normas.
– No quiero ser una cabrona, pero ya no te puedes fiar de nadie.
Me dijo que no sabía muy bien por qué había estado con Anacleto, que tuvo una especie de palpito con que él no llevaría chip. Que de todas formas ya no le importaba porque no tenían nada en común, pero que habían cortado de forma amistosa. Yo miraba simultáneamente a su cara y a la casa.
– Da igual que nos vea, solo estamos hablando…
Y entonces me dijo que sí.
– Si aún quieres, podemos quedar un día de estos, para salir.
– Claro, claro que sí, si quieres.
– Sí, quiero.
Pues muy bien, dije, y después de esos escasos tres minutos de conversación ya me sentía casi sobrio, y comenzó a molestarme que todos miraran hacia nuestra dirección. Mamones…
María comenzó a hablar sobre sus condiciones.
– No puedo saber si llevas chip. Y tú tampoco. Así que no quiero arriesgarme a convertir mi vida en una farsa…
– De acuerdo. Vale…
No es que quiera planearlo todo, dijo, pero sí dejar claras las cosas. Dijo:
– Si la cosa va bien seguiremos saliendo, y nos olvidaremos del tema del chip. Pero me preocupa lo que pueda suceder a largo plazo.
Imagínate que llevamos tres años, me dijo, y tú sigues igual de entregado que el primer día. No puede ser.
– Sé que si llevas el chip no es por tu culpa, pero tampoco por la mía.
Si la relación se solidificaba, era sospechoso, si no surgían rencillas, sospechoso; la misma entrega en el sexo siempre, sospechoso; declaración y entrega de anillo, muy sospechoso, casi definitivo. El secreto estaba en que la relación se fuera deteriorando. La forma de hacer que todo fuera auténtico dentro de lo posible, era que nuestra historia se acabara de una forma natural, previsora, inteligente.
– Así que creo que dos años está bien… Podemos estar dos años si todo va bien. Y luego ya veremos. Luego tendría que evaluar la situación. ¿Qué te parece?

Eso solo fue el comienzo. Dos años son sorprendentemente cortos si han valido la pena: Si Han Valido La Pena. De entrada me comporté con normalidad. Todo iba bien. Pero al paso de los meses sabía que ella tenía serios debates consigo misma; alguna vez la vi mirándose al espejo sin hacer las típicas muecas de vanidad. Mi plan era comportarme mal de vez en cuando, no estar de acuerdo con todo, no ser demasiado servicial. Quería tener al menos una disputa al mes; a poder ser una pelea a gritos de vez en cuando.
Pero no me salía. La seguía queriendo igual. No tenía motivos de peso para enfadarme. Así que cuanto mejor iba todo, más comenzó a preocuparse ella. Fantaseé con tener algún problema grave de salud, algo que la hiciera olvidarse de los dos años como tope; quizá un intento de suicidio, un buen accidente de coche… Pero nada, no tenía tanto valor, no pasaba nada. Como yo vivía para ella como mejor sabía, ella tampoco tenía motivos de peso para discutir; aparte de las cada vez más crecientes sospechas de amor artificial.
Durante el segundo año se me ocurrió una idea, lo que yo pensaba que sería una buena idea. Un día me metí en un sex shop y compré suficientes artilugios sado como para llenar una maleta. Pretendía llegar a casa con todo aquello y mostrárselo; la puesta en escena era potente; quería que me viera como al auténtico pervertido que había estado escondiéndole, quería que se lo creyera; algunos de aquellos mamotretos no sabía ni lo que eran; había desde bolas chinas hasta un consolador negro con la forma de un puño cerrado. No temía pasarme, me daba igual; sólo quería demostrarle que no tenía chip, que nadie con ese chip actuaría así. Y todo se volvió en mi contra…
Sólo con ver todos aquellos artilugios, me caló.
– ¿Tú vas a meterme algo de todo eso en el cuerpo?
Bueno, yo…
– ¿Crees que no sé de qué vas?
En serio, a mí me pareció un plan cojonudo en aquel momento.
– Tú no eres así, no me puedes engañar tan fácilmente.
Solo quedaba medio año de plazo.
– Creo que esto no funciona, no funciona… Me cuesta mucho creer que seas humano al cien por cien.

Ni siquiera esperó. Me dio la patada justo aquella noche. Me dejó dormir en un sillón, y al día siguiente me preparó dos bolsas con las cosas que tenía desperdigadas por su piso. No sabía bien cómo se lo hacía el gobierno para desactivar tu chip si te dejaban. De camino a casa entré en supermercados aún bolsas en mano y gesticulé mirando a las cámaras de seguridad. Hice lo mismo en la calle cuando topaba con alguna; pasee por zonas turísticas y procuré convencerme de que enseguida me olvidaría de ella porque estaba claro que no era cien por cien humano, y que debía buscar a una chica lo suficientemente despreocupada para poder llevar una vida tranquila y falsamente feliz en pareja. Ella me querría por cómo soy, y yo la querría porque la humanidad se inventó la moral y los tíos solo queremos follar.

Y hablo en pasado pero todo sigue igual. Aquí, en presente, ahora, me miro el reloj en una sala de espera. No estoy en el parlamento ni en ninguna embajada. No voy a hablar con nadie importante. Solo es la sala de espera del medico, mi médico de cabecera. Han pasado dos años desde que María me consideró falso humano, y no me he curado y además no la he vuelto a ver porque se fue de la empresa. Necesito rayos x, necesito saber si tengo un chip, y si es así, necesito que me lo desactiven. No sé si quiero ser humano completo o no. Ya no sé qué quiero. Llevo una pistola en el bolsillo interior de la chaqueta porque lo que sí sé que quiero son respuestas, y las quiero ya. Sé que un médico puede hacer algo, que tiene un teléfono a mano. Intento que no me tiemblen las rodillas ante la demás gente. Estoy sudando como un cerdo. Me he pasado la noche soñando con que ella había muerto, he despertado sudando y me he vestido y he venido aquí y sigo sudando. Y quiero respuestas. Algo definitivo, que justifique mi compra de una pistola en el mercado negro, en el maletero de un rumano, en esta ciudad apestosa llena de semi-humanos y humanas estúpidas que siempre salen perdiendo en la comparación. La enfermera sale y creo que ya me toca. Dice mi nombre en voz alta sin mirar a nadie. Me levanto. Es el momento, ahora voy a saber qué pasa, la humanidad sigue en la calle multiplicándose y apestando el cielo. Mi cerebro dice No, y yo digo: A la mierda.

[Para empezar el año quiero romper una lanza a favor de la buena televisión; y si hay un buen programa ahora mismo en el ella, es el de Buenafuente. Youtube viene ser algo así como la tele hecha para los que no nos gusta la tele; fragmentos de diez minutos de los buenos (y contados) programas que no pudimos ver. El video es una entrevista de 2008 que Buenafuente le hizo a Gomaespuma. Siete minutos de colegueo y risas; no entiendo cómo hay quien prefiere ver según qué mierdas a esto. En fin. Y para la foto, comienzo una serie de pin ups, que siempre me han hecho gracia y lucen mucho…]

39 comentarios en “Enamorarse de plástico

  1. todo se centra en cosas que nos pasan estando vivos. personas que nos topamos en este camino. mierda fresca que pisamos. buen texto y buenas letras me han calado hondo y abrieron en mi algo. te felicito.

  2. Si los reyes magos no fueran tan políticamente correctos, pensaría que tu relato es un regalo que nos han dejado.

    Que 2010 te siga inspirando para crear esta excelente literatura con su dosis exacta y perfecta de genial agudeza.

  3. Normalmente se habla de que andamos en un proceso de deshumanización a causa de la invasión tecnolígica. Me encanta que plantees que dentro de X serán los propios androides quienes deseen humanizarse.

  4. De verdad, perdona que me repita, pero es una espcie de obssión lo tuyo con la monogamia. Que aquí la pintes como un misterio me hace mucha gracia. Aún así, no termino de establecer una postura clara por tu parte (y eso, por supuesto es lo mejor).

  5. Un gran relato. Lo que cuentas es lo mismo que ya ocurre hoy en día, pero desde un punto de vista aún más obvio. No existen chips, pero existen miles de sentimientos similares al amor, por los que cualquiera pondría la mano en el fuego, pero que en realidad son otra cosa.

    Los hay de muchos tipos, normalmete tienen más que ver con la necesidad de amar o con el rechazo a la soledad o con algún tipo de convención social; pero la gente los acepta, y son muy pocos los que llegan a plantearse hasta que punto es real ese cóctel de hormonas y revoltijo de relaciones sinápticas.

    Ehse

  6. En cierto modo, no se si el ritmo de vida actual o que, si se nos impone un modelo de conducta que bien pudiera ser ese chip.

    Nos hemos olvidado, y reconozco que yo el primero, de lo que debe significar el verdadero amor hasta envejecer juntos y aceptar todo lo bueno y todo lo malo de la pareja sin mayor pretensión que hacer el camino de la vida juntos.

    John W.

  7. Genial!!!
    Me encuentro en bocabierta-mode! :O

    Le has dado una solución a la baja natalidad y la posible extinción del ser humano que ya quisieran los inventores de chips de esos, jajaja!
    Chips para la monogamia y el amor eterno. En fin, el problema parece ser que es el tener conocimiento de eso, y el negarse a aceptarlo.
    Al final es como siempre: todos queremos un amor de verdad, no?
    Y me ha chocado mucho cómo cuentas que un amor de los de verdad no puede ser mágico todo el tiempo, que necesita de bajones, broncas hasta que se erosiona con el roce.

    Genial, repito, me ha encantado!

    Un beso

    Lala

  8. “Y estar vivo está sobreestimado…”
    No nos conformamos con nada jajjaa, el amor y la monogamia son incompatible, sino amamos a más de uno no somos felices XD. ¿Tienes mal de amores en la realidad?.XD
    Muy bueno el relatoo

    Besetss

  9. ¡Me ha encantado!

    Aunque me pregunto hasta que punto no generas (generamos) esa situación inconscientemente. Dicho de otro modo, si Mario Bros llega hasta la princesa, se acabó el juego!

  10. De principio a fin, me encantó.
    Yo creo que el chip nos lo pusieron a las mujeres. Si lo piensas bien, no hay razón para no armar un gran banco de esperma antes de eliminarlos a todos y que el mundo sea solo de las mujeres. Por eso el chip, para amarlos…
    Jajajaja, se te dispara la imaginación con estos relatos…
    Besos genio!

  11. Menudo giro que da la historia nada más y nada menos que al cuarto párrafo. Lo del chip añade complejidad a algo que ya es complicado de por sí: los sentimientos. ¿Son reales, durarán para siempre…? Agotador.
    En general, tienes razón: vivir está sobreestimado, a secas. Si reducimos vivir a procesos neuronales y “viscerales”, y vivimos (valga la “rebuznancia” sin plantearnos nada, actuando como autómatas, contando los días que faltan para jubilarnos). Soy uno de esos (pseudo) filósofos irritantes, jejeje.

  12. me parece sublime, interesante como pocos, futurista sin fin…mujeres y hombres de plastico transitan por las calles,del mundo, el querer parecer una muñeca/co es un tema muy mal manejado, por las personas del comun denominador, y vedets de poca fama…esto es mediatico y me parece que el germen esta en la pornografia:a saber senos enormes,caderas impolutas, cabellos siempre rubios , en fin…y ha llegado,y esto lo comento con lastima, a las niñas de 15 años que quieren las cirugias,antes que el viejo vals acompañaba ese cumpleaños…ah! las cosas …y estan las chicas del cementerio,esas son mas en las comunes calles,total,solo es dejar de comer…mejor que yo lo explica en su libro ESCENAS DE LA VIDA POSMODERNA de la sociologa Beatriz Sarlo….
    aburrido no?
    lidia-la escriba

  13. buscar el rostro de tu divinizado anhelo y que se gire un heavy debe ser ciertamente contradictorio. que en estos días su recuerdo provoque tantos sudores, con la que está cayendo, es cosa grave, definitivamente.

  14. Es muy buen texto y me ha encantado. Y no sólo porque la protagonista se llame igual que yo y tenga el pelo del mismo color… jajaj.

    Encantada de seguirte, tu blog me va a dar para un rato largo. Y un rato bueno..

  15. Normalmente no somos objetivos en la visión que tenemos de la persona que está con quien nosotros queremos estar. Que seguramente sea un fistro, pero nos cegamos y solo vemos lo malo, y en ocasiones resulta q no es tan malo como lo queremos ver. Así mismo también es bastante frecuente idealizar al objeto de nuestro deseo, que una vez se cae la venda resulta q no es tan ideal como creíamos.

    Y hablando de toco un poco, no se puede planificar una vida ni un sentimiento, el amor se vive, se desarrolla y vive o muere en función de vete tu a saber que. Aunque a veces seria mucho mejor poder establecer unos puntos y no salirnos de ellos, pero eso seria ser máquinas programadas, y tampoco mola. Uno quisiera tener un chip de esos q dices, que se pueda apagar o encender para no sentir, incluso que vendieran pastillas para el olvido en la farmacia. Eso sería cojonudo, nos ahorraríamos un montón de lágrimas, malos ratos, desazones y menos palos al corazón.

    Te he felicitado el año?, no?, vaya por Dios, pues feliz año!!.

  16. jaj joder, cari, genial como siempre, que facilidad para escribir y además tan bien. Mentiría si no te dijera que siempre empiezo tus post por pereza, por lo largos, pero acabo con tristeza porque me saben a poco..

    Estupenda mezcla de amor y ciencia ficción que hace palidecer a Palahniuk y no te digo mas para no engordar tu ego, pero si fuera yo el autor de este post, aun lo estaria leyendo una y otra vez, con la misma satisfacción de la mejor paja, jaja

    Bezos.

  17. Bueno, Jordim, como siempre con tiempo para leer y ahora para escribirte… a ver…
    Me enganchó el principio, sueles ser super efectivo, pero después me despiste porque perdí la historia con la opinión del narrador y en el reenganche creí estar leyendo a la policía del pensamiento y el amor de 1984. Me gustó mucho la idea, es más, me parece que tienes base interesantes o fuentes, perdón, que te hacen hablar de las historias de pareja desde puntos de vista dolientes, por tanto, vivientes… me gusta.
    Pensé en la palabar INOPIA, también.
    Y de Gomaespuma y el youtube te diré que les encontré cantando un día para Baby junto a Miliki, un gran Don Pepito y Don José, jajajaj.
    Un beso, y otra vez, me lié.

  18. Lo primero que he pensado ha sido: ¿y los seres humanos dejarían que eso ocurriera? No tanto por los que son manipulados — los hombres– que no tienen opción en este caso, sino por las mujeres… ¿ te conformarías con ese tipo de amor, no-amor? Pero hay un párrafo con el que más de acuerdo no he podido sentirme: Dada la actitud radicalmente pasiva en cuanto a la política y las decisiones de estado que por aquel entonces ya tenía (…) Realmente hacen con nosotros lo que quieren… siempre y cuando nos den “pan y circo”. 😦

    Me ha gustado mucho y agradezco tus palabras en mi blog. Será un placer volver a leerte. Mientras tanto quizá podamos olvidarnos de los chips e intentar vivir, sin más, sin menos, sin sumar, ni restar que también es una suma. 🙂

    Un saludo.

  19. “La belleza que trasciende la masturbación y la misoginia da lugar habitualmente a la obsesión, que mengua durante un tiempo para volver con más fuerza convertida en terrible y venenoso romanticismo. Lo cual sucede cuando te levantas un día pensando en ella antes que en cualquier otra jodienda habitual dada por el solo hecho de estar vivo.”

    Ayyyyyyyy!!!, ¿cómo consigues ponerle nombre a eso? Este no es de los que más me han gustado, pero solo por ese párrafo, valió la pena.
    Lo de “amor verdadero” que leo y releo por ahí, considero que es una redundancia. Si es amor, es verdadero. Lo que pasa es que lo más probable, es que no sea amor.
    Abrazos.
    PD: ¿en serio tienes graffiti de Banksy en el corazón? Tú como siempre a lo grande, a lo grande; al palco. Que no falte de ná.
    Ahora entiendo porqué tienes tanto arte por las venas que te rezuma por las yemas de los deditos: es que toda tu sangre va impregnada de arte graffitero. La verdad es que tus relatos, si hubiese que compararlos con algún arte visual, podrían ser perfectamente graffiti; llenando todas las paredes del ciberespacio y entrando directos, a través de nuestros ojos, quién sabe a qué parte de nuestro cuerpo.
    Por cierto, cuando publiques, acuérdate de hacerlo también en brayle. Los ciegos también tienen derecho a que les cuentes estas historias. (Yo tampoco sé porqué he puesto esto de los ciegos. Se me ha ocurrido de repente y he tenido que ponerlo)

  20. Elbereth:

    Gracias por pasar y leer. Yo seguiré escribiendo si tú sigues leyendo.

    Gata Chopada:

    Gracias. Tu comentario siempre aporta chicha al blog. Bansky es capaz de decir a veces mucho más con un dibujo que muchos escritores con diez libros.

    Saludos a todos.

  21. Sí, a mí también el vodka me hace que todo me dé igual…En cuanto al amor, debería ser como el efecto del vodka, pero sin crear adictos, sin resacas y sin arrepentimientos. No están mal encaminados los investigadores de nuestras neuronas en dar caducidad al amor romántico, ese que dicen que dura una media de dos años (como mucho). Los neurotransmisores son como el chip, también se desactivan…Buen relato
    Un besico

    “Hay dos cosas que el hombre no puede ocultar: que está borracho y que está enamorado”
    Antífanes

  22. ¡Chico, me dejas sin resuello!
    Lo peor es que no sé si utilizas el chip para escribir…porque los redondeas!
    Un abrazo, sin vodka, sin aditivos, sin mezclas…así, un abrazo

  23. Pues yo creo que no tiene chip, no crep que se le haya quedado pillado. Simplemente no tiene y es un obsesivo…
    Esto…
    Si dicho tío te folla diez veces y aun así luego te dice que eres única es muy probable que sólo le gustes por mandato gubernamental???
    :S
    Besitos!

  24. Leyendo el relato y las dudas existencialistas del personaje central, me doy cuenta de la suerte que he tenido naciendo cuando los chips no eran cosas de informáticos y médicos, si no de mecánicos y brujas. Los enamoramientos eran menos complicados cuando llevabas flores y juzgabas en función del tiempo que el ser amado tardaba en comérselas.

    Cada vez tengo más claro que los estrambóticos protagonistas de tus historias son los seres normales (con las terribles secuelas que provoca su individualidad); son como indefensas islas en la uniformidad del gran Océano de la Imbecilidad . Al de hoy, por ejemplo, está claro que la enfermera agotó los chips y le instaló un sucedáneo de chapa de pastelito Tigretón.

  25. Yo te bautizo como un “bárbaro de la creación literaria”, tienes una fertilidad que da envidia, eres genial, eres pues…. bárbaro. Entrar a leerte es pasarse la noche pegada a cada texto cuando se va bajando en cada línea. Terminas uno y no te das cuenta cuando me quedo pegada al que sigue, y sigo, sigo ….leyéndote… eres para mi extraordinario. Te aplaudo y te felicito.

    Besazos.

  26. No sabes como ha calado literalmente mi cadera izquierda tu relato, al debatirme hace algunos años entre la vida y la muerte y si, justo ahí aprendi que la ociosidad es un arte imperecedero, y que con la tecnología moderna tu empresa puede hacerte sentir culpable a diario vía internet.

    Tal cual lo relatas y me abrigo de esa frase en particular…besos.

  27. Que buen relato este que nos regalas, pensar que si fuera cierto eso del chip tendríamos la excusa perfecta para casarnos y separarnos a base de años cumplidos, nada de buscar argumentos y pruebas fehacientes que comprueben el engaño y traición al que nos exponemos cada vez que entregamos el corazón, siempre creemos que será para siempre y ya vez, se vuele rutina y decidimos buscar otro humanoide que nos reviva las ganas y de paso las ilusiones.
    Hasta aquí me quedo hoy, ya nos dan las 21:12 PM en Chile y las 02:12 en Madrid , eso dice mi teléfono , un sábado es para mi como cualquier día pero estoy cansada, gracias por tus relatos , me has acompañado toda una tarde y lo he pasado genial ,besos para ti , ya volveré por los otros hasta el ultimo , saludos

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